El pasado viernes 18 de julio, Marea Restaurante fue el escenario de una noche inolvidable dedicada al culto del sabor, la técnica y la parrilla. En esta edición especial de su ya célebre Viernes de Culto, el restaurante reunió a dos grandes talentos de la cocina contemporánea: la chef Lula Martín del Campo, reconocida por su enfoque en la cocina mexicana con identidad, sensibilidad y respeto al producto; y el chef Marcelino Castro, al frente de La Cabrera México, experto en cortes argentinos y parrilla de precisión.
Juntos crearon un menú efímero, provocador y profundamente arraigado al fuego, donde cada platillo reflejó la personalidad y visión culinaria de ambos chefs.

La experiencia del Viernes de Culto comenzó con unas empanadas de cordero patagónico, que evocaron el carácter robusto y la tradición del asado argentino gracias al chimichurri de la casa, seguidas por una delicada y reconfortante sopa de hongos de lluvia, un guiño al arraigo de Lula con los ingredientes del campo mexicano.
Las mollejas y el pulpo a la parrilla brillaron por su cocción perfecta, esa que solo se logra con conocimiento, intuición y paciencia frente al carbón. El plato principal fue un bife argentino, jugoso y lleno de carácter, acompañado por un puré de raíces y arúgula, combinación que equilibró la potencia de la carne con notas terrosas y frescas. Como complemento destacó la sencillez elevada: papas con jocoque, vinagre y cebollín, y una sorprendente col china asada con aderezo de siracha, cacahuate y limón, ejemplo de cómo el fuego puede transformar incluso a los ingredientes más modestos.
Para el momento del postre, vino un homenaje dulce a las raíces mexicanas y a la nostalgia con unas orejas de pan dulce tatemadas, bañadas en dulce de leche y coronadas con una bola de helado de vainilla, una creación que juega con las texturas, el calor y el frío, lo tradicional y lo inesperado.




El encuentro entre Lula Martín del Campo y Marcelino Castro fue más que una colaboración, fue un diálogo entre culturas, técnica sin pretensiones y pasión traducida en fuego. Una noche donde la cocina se vivió como un ritual y el paladar se rindió ante el culto del sabor.
Y como no podían faltar los cócteles de la casa en el Viernes de Culto, iniciamos con un Julep que combina ron, jugo de limón, jarabe natural y hojas de hierbabuena, para luego disfrutar de una copa de vino blanco que acompañamos con los platillos del primer tiempo, aunque las carnes las maridamos con tinto. Como digestivo, nos decantamos por uno de los clásicos de Marea: un vermouth rosso.
Te recomendamos mantenerte al pendiente de las redes sociales del restaurante para no perderte el próximo Viernes de Culto.



