Por: Guadalupe Domínguez
@panibericana
Fotos: Luis Rubén Cuevas González Bravo
Belmonte es una localidad perteneciente a la provincia de Cuenca, en Castilla-La Mancha, ubicada a unos 150 km de Madrid. Es motivo de orgullo para sus habitantes que su villa sea una de las que mejor preserva su origen y encanto medieval. Es un deleite recorrer sus calles y conocer la Colegiata de San Bartolomé, el palacio del Infante Don Juan Manuel, seguir el trazado de las murallas y tomarse un momento para contemplar la plaza principal.
Lo anterior es solo es la primera parte del paseo, pues el máximo atractivo es la visita al imponente castillo de Belmonte, cuyo origen data de 1456, y está considerado uno de los más bonitos de España tanto por su estilo único gótico mudéjar como por su magnífico estado de conservación. Este 2025, el edificio cumple 15 años desde su remodelación y apertura al público, luego de pasar años en ruinas, tras la Guerra Civil.

Si por fuera luce majestuoso, los espacios interiores dan cuenta de la vida palaciega con suntuosos tapices, mobiliario de época y un sin fin de tesoros que hacen volar la imaginación. Aquí vivió el marqués de Villena, quien mandó a construir el castillo y lo utilizó como fortaleza. En el siglo XIX, la emperatriz Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III, recorría estos pasillos. Actualmente, este monumento es propiedad de la Casa Ducal de Peñaranda y Montijo, descendientes del marqués de Villena.
Uno de los espacios más impresionantes es la sala de armas, en la que nos impacta la robustez y peso de los trajes de combate de los caballeros. Para los entusiastas del «medievo», en el mes de septiembre, Belmonte se convierte en escenario del Torneo Nacional de Combate Medieval. En esta apasionante justa participan equipos de todo el mundo, incluyendo una destacada representación mexicana a cargo de la Asociación de Combate Medieval de la Ciudad de México. Nuestros embajadores, enfundados en relucientes armaduras, no solo capturan la atención del público, sino que también cosechan ovaciones y reconocimientos por su impresionante desempeño.

Este emocionante espectáculo se enmarca en una divertida feria medieval, en la cual las calles de Belmonte se engalanan con decoraciones de época. Numerosos puestos de artesanía llenan el ambiente de color y tradición, mientras los asistentes, ataviados con trajes medievales, completan la atmósfera. Además, tabernas y bares se suman a la ocasión ofreciendo menús tematizados con productos de la tierra.




