El camino hacia Cuatrociénegas es un viaje en sí mismo: montañas de tonos ocres, aire seco que huele a historia, y un cielo tan inmenso que parece abrazarte. A medida que me acerco, el Pueblo Mágico comienza a revelarse: calles tranquilas, casas con portones de madera y una luz dorada que acaricia las fachadas. Aquí, en este rincón del norte de México, la vida se mueve a un ritmo distinto, y GRUPO HOTELERO 1800 ha sabido capturarlo para compartirlo con quienes buscamos algo más que un simple hospedaje.

Mi refugio es Hacienda 1800, un hotel boutique de 37 habitaciones, incluida una villa privada con piscina. La arquitectura mezcla el encanto colonial con detalles pensados para el viajero moderno. Cada rincón parece tener algo que contar: desde los patios llenos de bugambilias hasta los corredores que invitan a caminar sin prisa. Al caer la tarde, me siento en el restaurante Palmeira. El aroma de un corte a la parrilla se mezcla con el de un vino local; el chef propone sabores que celebran la identidad de Coahuila y la riqueza de la cocina mexicana. Afuera, el bar espera con coctelería artesanal para brindar mientras el sol se oculta tras el desierto.

Pero este lugar no se vive solo desde el descanso. La Hacienda es punto de partida para una agenda de experiencias que despiertan la curiosidad y la adrenalina: desde un safari fotográfico para observar la fauna local, hasta un paseo en kayak por el Río San Marcos, donde el agua refleja tonos turquesa imposibles. También están las caminatas por cañones, los picnics al atardecer y el espectáculo Orígenes, una puesta en escena que conecta tradición y leyenda bajo un cielo tachonado de estrellas.
Para quienes buscan un contacto más íntimo con la naturaleza, Endémica Glamp Resort es la joya más salvaje y sofisticada del grupo. Sus tiendas de lujo se asoman al paisaje desértico como si siempre hubieran estado ahí. Desde la terraza privada, con una taza de café en mano, contemplo un horizonte donde el silencio es un lujo tan grande como la vista. Aquí, el día puede empezar con un desayuno gourmet junto al río y terminar en el calor de un temazcal, rodeado por la energía de la tierra.

GRUPO HOTELERO 1800, propiedad de Grupo Fox, no solo ha creado espacios memorables, sino que ha apostado por el turismo sustentable: paneles solares, conservación del ecosistema, empleo local. Una filosofía que se siente en cada detalle y que convierte a Cuatrociénegas en un ejemplo de cómo el lujo y la naturaleza pueden convivir en armonía.
Cuando llega la hora de partir, la sensación es extraña: uno quiere llevarse el cielo, el aroma del desierto y el murmullo del río. Pero sé que Cuatrociénegas guarda sus secretos para quienes regresan. Y yo, sin duda, volveré.
Fotos por Marianne Pérez Mooren



