A orillas del Mediterráneo, en plena Milla de Oro de Marbella, se encuentra un lugar donde el verano se ha perfeccionado durante más de siete décadas: Marbella Club. Fundado en los años 50 como la residencia privada del príncipe Alfonso de Hohenlohe-Langenburg, el resort mantiene intacta la esencia de hospitalidad elegante y cercana que lo convirtió en pionero de la Costa del Sol.
Entre jardines subtropicales, villas andaluzas encaladas y un ritmo pausado que invita a vivir sin prisas, este oasis andaluz ofrece experiencias únicas que convierten cada estancia en un recuerdo inolvidable.

Este verano hay, al menos, cinco razones para descubrir o redescubrir su encanto atemporal:
1. Reset desde dentro, rodeado de naturaleza
La Finca Ana María es un refugio botánico con más de 300 variedades de frutas y hortalizas, jardines educativos y rincones de contemplación. Allí, el Herbal Spa ofrece rituales de aloe, flores y descanso con vistas al mar, complementados por baños fríos y sauna al aire libre. Como novedad, el programa Luminaries in Bloom reúne a expertos en bienestar holístico como Coco Maruno y Kim van Helen, quienes guían prácticas de restauración energética e innovadoras técnicas de armonización.
2. Espacios que conectan generaciones
El Kids Club, con más de 5 000 m² entre jardines, ofrece talleres de arte, ciencia y gastronomía, además del entrañable Seahorse Hotel, donde los niños aprenden sobre la conservación de caballitos de mar. Mientras tanto, los adultos encuentran su propio refugio en la piscina de Ana María, en actividades como golf, pádel o equitación, o en aventuras al aire libre que incluyen deportes acuáticos y senderismo por la Sierra Blanca.
3. Sabor a Mediterráneo en todas sus formas
El verano en Marbella Club también se saborea. En MC Beach, los clásicos andaluces como las sardinas al espeto se sirven con los pies en la arena; en El Olivar, el chef Andrés Ruiz transforma la cosecha diaria de la finca en menús frescos y creativos; y en El Grill, la tradición de décadas se mantiene viva con cenas a la luz de las velas y cortes a la brasa. El día culmina en el Summer Bar, entre cócteles artesanales, música en vivo y el aroma a jazmín que inunda las noches.

4. Un destino con alma
Más que un resort, Marbella Club es parte de la historia de la Costa del Sol. Su ubicación privilegiada entre Puerto Banús y el casco histórico de Marbella permite descubrir desde los pueblos blancos de la región hasta la riqueza cultural de Málaga o el ambiente bohemio de Tarifa. Cada escapada revela la esencia de Andalucía: arquitectura tradicional, paisajes únicos y la mezcla vibrante de historia y modernidad.
5. Siempre algo por descubrir
La programación de verano incluye talleres de bienestar, catas privadas de vino, torneos de pádel, cine al aire libre y veladas con música en directo. Además, este año destaca el invernadero efímero de Loewe en la Finca Ana María, que acoge la colección Paula’s Ibiza en un entorno natural. Cada experiencia confirma que en Marbella Club siempre hay algo nuevo por vivir.
En este rincón mediterráneo, cada detalle invita a detener el tiempo: el brillo dorado del sol sobre el mar, los aromas de los jardines al amanecer o la conversación pausada al caer la noche. Marbella Club no es solo un destino, es un estilo de vida donde la elegancia y la hospitalidad se respiran a cada instante.



