Viajar ya no termina cuando se cierra la puerta de una habitación. Para muchos viajeros, la experiencia comienza mucho antes y continúa después del check-out: una cena especial, un partido, un concierto, una escapada de fin de semana o ese plan que llevaba meses en la agenda.
Guanajuato llegó a Ciudad de México con una invitación que va más allá de visitar sus ciudades y pueblos: descubrir aquello que todavía permanece fuera de las rutas habituales.
Hay regiones vinícolas que ya forman parte del imaginario colectivo y otras que todavía conservan algo mucho más difícil de encontrar: la sensación de descubrimiento. Más allá de Napa y Sonoma, distintas zonas de Estados Unidos están construyendo una identidad propia alrededor de pequeños productores, paisajes singulares y experiencias que acercan al viajero a la tierra y a quienes la trabajan.
Hay momentos del año que tienen sabor propio. En Puebla, la llegada de agosto anuncia una de las temporadas gastronómicas más esperadas: la de los chiles en nogada. La nuez de Castilla, la granada, el chile poblano y las frutas de temporada llegan a la mesa para marcar una tradición que cada año reúne a viajeros y amantes de la cocina mexicana.
El prestigio de la Guía Michelin, asociado durante décadas con la excelencia gastronómica, también ha llegado a la hotelería a través de las Llaves Michelin, una distinción que reconoce propiedades capaces de transformar una estancia en una experiencia extraordinaria.