Cada 7 de octubre, el Día del Mole es una oportunidad para reconocer una de las preparaciones más representativas de la gastronomía mexicana y, sobre todo, a las personas que mantienen viva su tradición.
En el marco de esta celebración, el 6 de octubre estuvimos en Puebla para asistir a la Comida Homenaje del Mole Poblano “Entre sabores y grandeza”, que se llevó a cabo en San Pedro Museo de Arte, un encuentro que puso en la mesa el trabajo de cocineras tradicionales, productores y artesanos que forman parte de la historia gastronómica del estado.
El mole poblano es de esos platillos que reúnen chiles, especias, semillas, frutos secos, cacao y otros ingredientes que se convierten en una salsa compleja que ha pasado de generación en generación.
Durante la comida homenaje, el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta Mier, destacó precisamente el papel de las cocineras tradicionales y las y los artesanos como guardianes de un patrimonio que trasciende generaciones.
Y es que detrás de un plato de mole hay mucho más que una receta. Están quienes cultivan los ingredientes, quienes los transforman, quienes conservan las técnicas y quienes siguen cocinando como aprendieron de sus madres, abuelas y comunidades.
Un homenaje al mole poblano
Durante el encuentro, la secretaria de Desarrollo Turístico, Carla López-Malo Villalón, destacó que el mole poblano reúne más de 20 ingredientes entre elementos dulces y salados. Pero, más allá de la cantidad de ingredientes, señaló que su verdadero valor está en las historias que cada generación transmite a través de este platillo.
La cocinera tradicional de Huauchinango, Lázara Pérez Silva, compartió que la palabra “mole” proviene del náhuatl y hace referencia a una salsa o mezcla, además de hablar de las raíces prehispánicas de esta preparación y de la relación que tiene con la tradición culinaria de los conventos, particularmente con Santa Rosa y San Pascualito.

Igualmente, Liboria Solano, cocinera tradicional de San Nicolás de los Ranchos, destacó la importancia de generar espacios para visibilizar el trabajo de otras cocineras ya que muchas veces, el conocimiento está en sus manos, en la memoria y en la manera de reconocer cuándo un ingrediente está listo.
Por su parte, la comida homenaje también sirvió para hablar de la importancia de fortalecer la conectividad y la promoción turística para acercar a más visitantes a esta riqueza gastronómica.
Puebla, además, se prepara para recibir el Tianguis Turístico del 9 al 12 de marzo de 2027, un encuentro que buscará mostrar al país y al mundo sus atractivos, identidad y hospitalidad.



