Cuando llega noviembre, en muchas casas la pregunta deja de ser dónde irse de vacaciones y pasa a ser dónde juntarse. A las afueras de Comillas, La Casería de la Mar, el primer hotel del Grupo Mentidero, ofrece una respuesta poco habitual en el norte: una casa de solo ocho habitaciones que puede reservarse completa, para que un mismo grupo ocupe la villa, los salones, el jardín y el spa sin compartirlos con nadie.




Lo que durante años fue un plan de verano —la casa grande donde se reúne toda la familia— se ha desplazado al calendario de otoño: puentes, cumpleaños redondos, encuentros de amigos que llevan meses aplazándose y despedidas de año de equipos pequeños que no caben en el reservado de un restaurante. En la costa occidental de Cantabria, noviembre ofrece además lo que agosto no puede: playas vacías, carreteras despejadas y un Comillas que vuelve a pertenecer a quien lo habita.
Una antigua vaquería frente a los Picos de Europa
La Casería de la Mar nace de la rehabilitación de una antigua vaquería, rodeada por una finca privada de 19 hectáreas donde todavía se alternan cultivos de maíz y ballico. El interiorismo, firmado por Chesu Puente, abre los espacios comunes al paisaje con grandes ventanales y deja que mande la vista: prados, marismas y, al fondo, los Picos de Europa. Ocho habitaciones, salones amplios, jardín y un spa con circuito de agua completan una casa pensada para vivirla, no solo para dormir en ella.




Una casa sin restaurante, a propósito
La Casería no tiene restaurante ni programa de actividades, y no es un descuido. El desayuno se sirve sin prisas en el comedor o, cuando el tiempo acompaña, en el jardín; el resto del día pertenece al huésped. Para comer, la casa envía a sus clientes a la comarca: a las casas de comidas y restaurantes de Comillas, Ruiseñada o Trasvía, donde el cocido montañés y el producto del Cantábrico siguen marcando el calendario. Es un modelo que reparte el gasto turístico por el territorio y que encaja con la Cantabria que quiere vivir más allá del verano.



Gaudí, a pocos minutos
2026 es, además, el Año Gaudí, la conmemoración oficial del centenario de la muerte del arquitecto, y Comillas es una de las paradas imprescindibles de su obra fuera de Cataluña gracias a El Capricho. El final del otoño permite recorrerlo —junto al Palacio de Sobrellano, la Universidad Pontificia o el cementerio modernista coronado por el Ángel Exterminador de Josep Llimona— con una calma que el verano no conoce, y volver después a la finca antes de que caiga la tarde.



Del Mentidero de Madrid a la costa cántabra
La Casería de la Mar es el debut hotelero del Grupo Mentidero, fundado en 1999 por Borja Anabitarte y Lara Alonso del Cid, que ha construido en Madrid un universo propio de restauración —El Mentidero de la Villa, La Sal, Las Brasas, La Borda y su servicio de catering—. En Comillas, el grupo traslada esa manera de entender la hospitalidad, basada en el producto, el servicio y la discreción, a una casa familiar frente al Cantábrico.
Reservas: +34 696 04 40 48
info@caseriadelamar.es





